Liberalismo

Claves Americanas-A la larga, una ayuda para Washington-Por Andrés Oppenheimer

Claves Americanas
A la larga, una ayuda para Washington
Andrés Oppenheimer
Martes 7 de diciembre de 2010

MIAMI.- La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, probablemente se haya equivocado al denunciar la publicación de los 250.000 cables diplomáticos por WikiLeaks como "un ataque contra Estados Unidos": a corto plazo, las revelaciones perjudicarán a su diplomacia, pero a largo plazo puede que ayuden a mejorar la imagen de su país en el mundo.
Si lo que hemos visto durante la primera semana de revelaciones es la parte más jugosa de esta filtración masiva, indudablemente hará más difícil la vida de los diplomáticos norteamericanos en las próximas semanas y meses. El gobierno de Barack Obama va a recibir golpes de todos lados.
Los aliados se van a sentir traicionados. Gobernantes como el rey Abdullah de Arabia Saudita, que según los cables instó a Washington a atacar Irán y destruir su programa nuclear, le van a preguntar a Obama: ¿cómo podemos confiar en ustedes si nuestras conversaciones secretas terminan en las primeras planas de los periódicos del mundo?
Los adversarios de Estados Unidos, a su vez, usarán cualquier crítica en los cables para acusar a Washington de estar metiéndose en sus asuntos internos. El presidente venezolano, Hugo Chávez, ya está denunciando los cables que aluden a los esfuerzos norteamericanos para contrarrestar su influencia en la región, aun cuando los documentos no respaldan sus acusaciones de que Washington estaría tratando de desestabilizar a su gobierno.
Y en Estados Unidos la derecha embestirá contra Obama por no respaldar a las fuerzas conservadoras en Honduras, donde el año pasado los militares depusieron al entonces presidente populista Manuel Zelaya.
Así, durante los próximos meses, Estados Unidos recibirá una paliza. Una nueva encuesta realizada por Latinobarómetro en 18 países de América latina revela que Obama es el líder extranjero más popular en la región, junto con el presidente de Brasil, con un 73% de aprobación cada uno. No sería raro que las cifras de Obama caigan en la próxima encuesta.
Sin embargo, dentro de uno o dos años, cuando los cables diplomáticos desaparezcan de los titulares y pasen al mundo de los historiadores, quizá sirvan para desarmar algunas de las teorías conspirativas que proliferan en el mundo.
Los grandes titulares de hoy, como la pregunta de Clinton a su embajada en Buenos Aires sobre la salud mental de la presidenta Cristina Kirchner, pasarán a la historia como fascinantes pies de página. Pero, como cualquier diplomático puede atestiguar, ese tipo de preguntas abundan en el tráfico de notas de las embajadas.
Hasta el momento, el cuarto de millón de cables revelados no sustentan ninguna de las más extravagantes teorías conspirativas que circulan en Internet, como que el ex presidente George W. Bush -y no Al-Qaeda- fue responsable de los ataques del 11 de Septiembre o que el principal objetivo de la desastrosa invasión estadounidense a Irak fue apoderarse de las reservas petroleras, o que los diplomáticos de Estados Unidos en América latina conspiran en secreto con políticos opositores para deponer a gobiernos de izquierda.
Los cables mencionan 696 veces la palabra "Chávez", pero éste debe de estar decepcionado porque, hasta ahora, no apareció nada que pruebe sus denuncias de que Washington conspira junto con la oposición venezolana para deponerlo. De hecho, los cables demuestran que la diplomacia de Obama ha tomado partido por la democracia, aun cuando eso implicó apoyar a líderes populistas como Zelaya.
En contra de los deseos de la comunidad empresaria y los conservadores en Honduras, el embajador norteamericano en Tegucigalpa, Hugo Lloréns, informó a Washington en un cable confidencial que "el golpe militar contra Zelaya fue ilegal y la asunción de [Roberto] Micheletti como «presidente interino» fue totalmente ilegítima''.
Mi opinión: aún es temprano para dar un veredicto final, porque falta examinar miles de cables y podrían surgir evidencias de que Estados Unidos está volviendo a sus prácticas más oscuras. También hay que tener en cuenta que hay otros cables de la CIA y otros organismos de inteligencia que no están incluidos en el paquete divulgado por WikiLeaks.
Pero si los próximos cables no revelan algo más explosivo, el hecho de que un cuarto de millón de notas diplomáticas confidenciales no contengan referencias que respalden las teorías conspirativas debería restarles seriedad a estas últimas, al menos entre personas razonables.
Paradójicamente, WikiLeaks podría ayudar a restaurar la imagen de Estados Unidos a largo plazo.


Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.


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