Liberalismo

URUGUAY-LEY DE CADUCIDAD-UNA GRIETA EN EL CIMIENTO-Por Julio María Sanguinetti

UNA GRIETA EN EL CIMIENTO

Por Julio María Sanguinetti

 

El miércoles pasado La Nación de Buenos Aires publicó la siguiente columna del expresidente Sanguinetti, que por su interés y actualidad creemos oportuno entregar aquí a nuestros lectores.

En la última elección, en noviembre de 2009, el pueblo uruguayo votó Presidente a Don José Mujica, ex Ministro de Ganadería y Agricultura, ex parlamentario y viejo guerrillero que entre 1964 y 1985 vivió – alternativamente- la vida azarosa de la guerrilla y las oscuridades de la prisión. Ganó con un estilo muy peculiar, con gracejos populares, imperfecciones literarias y una inusual capacidad para hacerse entender. En sustancia su discurso era bien moderado e incluía una permanente invocación al futuro, a un país que no debía quedar anclado en las divisiones del pasado.

Detrás suyo, su Partido no compartía demasiado esa mirada pacificadora y acompañaba un recurso plebiscitario contra la vieja ley de “caducidad de la pretensión punitiva del Estado”, que postulaba su anulación. La ley se había votado en diciembre de 1986 y ya había sido plebiscitada en abril de 1989, con un resultado favorable para su vigencia.

Con anterioridad, el parlamento había votado una primera ley de amnistía en beneficio de los guerrilleros o incursos en delitos políticos;; y otra de reparación que incluía devolverles sus cargos a los funcionarios destituidos o recomponer sus carreras a los efectos jubilatorios, entre tantos otros procedimientos con que el Estado indemnizaba a quienes habían sido perjudicados por la dictadura. O sea que la amnistía a los militares era un espejo de la votada en beneficio de los guerrilleros. Estos, a partir de 1963, habían querido derrumbar las instituciones democráticas en nombre de una revolución de inspiración cubana y los militares, recién llamados a enfrentarlos en 1971, en pocos meses los derrotaron, pero en la embriaguez victoriosa se despeñaron en el barranco de una ominosa dictadura. En 1989, entonces, todo parecía quedar en paz y durante algunos años así fue.

Pasados dos gobiernos, con una República sin el menor contratiempo institucional, por 1995 comenzaron de nuevo las denuncias contra los militares, los intentos de juzgamiento y todo un periplo que incluyó interpretaciones de la ley, a veces atenidas a su texto y a veces desbordantes de ella, como las que habilitaron la prisión de 8 militares, la del expresidente Bordaberry y la de su excanciller Juan Carlos Blanco. Un nuevo intento de referéndum pretendió ahora – en 2009- no ya derogar la ley (o sea desaplicarla hacia el futuro) sino anularla (dejarla sin efecto desde su inicio, como si nunca hubiera existido). La propuesta era un disparate jurídico porque en el Uruguay existe la derogación de las leyes pero no su anulación. En cualquier caso, la ciudadanía volvió a votar a favor de la ley. Veinte años después, con una generación nueva incorporada al patrón electoral, se volvió a votar para mantener el perdón.

De modo que, en la misma elección que se elegía un viejo guerrillero para Presidente, se ratificó la amnistía militar. Esta voluntad ciudadana concordaba, por otra parte, con el discurso del Presidente electo y su programa de gobierno, pero era controvertida por la militancia del partido de gobierno y algunas agrupaciones llamadas de defensores de los derechos humanos.

O sea que estamos ante la norma con mayor legitimidad de la historia nacional: votada por el Parlamento y ratificada dos veces por la ciudadanía, órgano máximo del sistema institucional cuando en forma directa ejerce la soberanía nacional. Es verdad que la Suprema Corte de Justicia ha considerado inconstitucionales algunos artículos de la ley, pero ello –en el sistema uruguayo- solo reza para el caso en que se planteó y nada más.

Pues bien, ahora el partido de gobierno en el Senado votó un proyecto que bajo el rótulo de interpretación, anula la ley. Salió con una mayoría de un voto y un Senador emblemático, Eleuterio Fernández Huidobro, votó por una disciplina partidaria que se le impuso y a renglón seguido renunció, reconociendo que para él era una insuperable vergüenza desacatar un mandato popular tan claro. Estamos hablando de otro guerrillero, el compañero de luchas y de prisión del Presidente Mujica. Este a su vez, dice que la ley divide al país, notoriamente no la apoya, pero al mismo tiempo anuncia que no está dispuesto a vetarla, porque él al Parlamento no le enmienda la plana. En una palabra, renuncia al ejercicio de sus facultades de co-legislador de un modo inexplicable. Enmendándole la plana al pueblo, al que recién electo decía que no se puede desobedecer.

Senador oficialista, como el exvicepresidente, obligado también por disposiciones partidarias, optó por pedir licencia y dejar a un suplente que votó la ley.

La iniciativa en estos momentos está en la Cámara de Diputados, donde la mayoría disciplinada está pronta para votar en el correr del mes que viene.

Todos los juristas consultados coinciden en que es un atropello. Que luego de dos pronunciamientos ciudadanos, uno bien reciente, clarísimos en contra de la anulación, el Poder Legislativo carece de competencia. Por encima de los tres poderes representativos, está la soberanía nacional y una vez expresada ésta, nadie puede modificarla.

En Uruguay, ni la dictadura se atrevió a desafiar el voto popular. En noviembre de 1980 formuló un planteo institucional, el pueblo votó en contra, expresamente lo acató, comenzando negociaciones para organizar su salida del poder. Esta barrera, en cambio, la quiere franquear un partido que está integrado por grupos que no han sido democráticos en el pasado, pero que hoy conviven adentro del sistema y proclaman su adhesión a él.

Se va así camino a abrir una seria grieta en el cimiento de las instituciones. Esto es muy fuerte en una República que siempre se ha preciado de su respeto a las leyes, al punto que cuando la crisis de 2002 y las quiebras bancarias, reconoció todas y cada de sus deudas en la moneda en que estaban contraídas. Es un cambio cualitativo muy preocupante, aunque hoy todo se endulce con las mieles de esta bonanza que ha llegado a nuestra América del Sur y que con los mayores precios internacionales de la historia, nos permite a todos crecer, hagamos lo que hagamos.

 

Fuente: “Correo de los Viernes”, 6 de mayo de 2011

Enlace: http://www.forobatllista.com/insumos/correoviernes.pdf

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