Liberalismo

URUGUAY-LEY DE CADUCIDAD-TERMÍNENLA: NO HAY ALTERNATIVA

TERMÍNENLA: NO HAY ALTERNATIVA

 

Parecería que el Presidente Mujica asumió la magnitud del paso nefasto que su bancada está dando sobre la ley de caducidad, arrastrada por el dogmatismo del Dr. López Goldarecena y el revanchismo de un grupúsculo que no quiere entender que la búsqueda de la verdad no esta impedida por la ley y puede seguir haciéndose. Y que no quiere entender porque no le alcanza investigar, porque lo que desea es juzgar y condenar, o sea justamente lo que la ley quiso impedir.

La reunión del miércoles entre el Presidente y sus legisladores, parecería que abre una nueva instancia en el tema. Lo preocupante es que el Frente Amplio se siente tan prisionero, que ya se habla de buscar alternativas que no existen.

Hay que entender claramente que la ley de caducidad fue una ley de amnistía, igual a la que se votó a favor de los guerrilleros y presos políticos, hubieran estado presos o no, hubieran cometido o no delitos de sangre. Fue una ley de amnistía y así lo entendieron quienes la votaron y quienes no la votaron, que por algo éstos la tildaron siempre de “ley de impunidad”. Por eso los desarrollos posteriores, que llevaron a la prisión a ocho militares, no son conformes a una ley que no puede interpretarse como se ha hecho en los últimos años.

Se ha hablado con manifiesto error de que se podrían dictar decretos derogando los decretos anteriores que cerraron causas. Es el mismo disparate de la ley de caducidad pero multiplicado. Porque esos decretos serían anulatorios de los decretos anteriores, logrando por simple disposición administrativa lo que ni la ley puede hoy hacer. Esos decretos ya cumplieron su función y la ley de amnistía ya operó, caducando la pretensión punitiva del Estado. No se puede ahora, y menos por decreto, revivir una causa que caducó. Eso es irreversible.

Los atropellos son demasiados y están conduciendo a un Estado de efervescencia en las Fuerzas Armadas que hoy se ven obligadas a conmemorar sus 200 años en uno de los peores momentos de su existencia. La extradición a Chile de varios oficiales en actividad —cosa que Chile no aceptó ni para el caso de Pinochet— fue una penosa claudicación de soberanía. La prisión de un General en actividad ha sido otro pináculo en la carrera de la arbitrariedad, en este caso a cargo de una justicia a la que se le ha alimentado en la desviada interpretación de la ley.

¿Tiene sentido mantener este acoso con una institución del Estado que ha demostrado fehacientemente su subordinación y espíritu de colaboración con las instituciones democráticas? ¿Qué es lo que queremos, regenerar en ellas un odio sordo hacia la política que hoy no se expresará pero que será mañana el caldo de cultivo de algún mal episodio?

Más allá de las Fuerzas Armadas, la ciudadanía misma está preocupada e inquieta. No se puede violar impunemente su voluntad, expresada en un referéndum y un plebiscito. El cuerpo electoral es el órgano máximo del sistema. Un país que se precia de ser fiel cumplidor de la Constitución y las leyes no puede dar ese paso que ni la dictadura en 1980 se atrevió a recorrer.

Al Frente Amplio en 1973 lo arrastró Erro a posiciones radicales que mucho contribuyeron a la confrontación de entonces. El Dr. López Goldaracena ahora, lo está arrastrando a una concepción dogmática y fanática que está en la raíz de todo este desasosiego cívico.

El Presidente ha comenzado a reaccionar y nos alegramos. Pero esto tiene que ser claro y tajante. Y terminarla. Porque no hay término medio ni alternativa posible. Ya todas se han probado, no hay más nada para hablar y a esta altura el país debería dedicar todo su esfuerzo y debate a los dramas, como la educación, que lo van corroyendo por dentro.

 

Fuente: “Correo de los Viernes”, 6 de mayo de 2011

Enlace: http://www.forobatllista.com/insumos/correoviernes.pdf

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